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Un espacio de encuentro interdisciplinario: El aleph
María Vidal y Leonardo Olivera (CeRP del Centro, Uruguay)

El presente trabajo se propone -desde una mirada doble e integradora- abordar la noción de espacio , básica tanto en la tradición de los estudios literarios como en la de los geográficos, a partir de un lugar insólito: el aleph. Ese aleph que se define en el cuento homónimo de Jorge Luis Borges como "el lugar donde están sin confundirse todos los lugares del orbe vistos, desde todos los ángulos" 1

En el marco de un encuentro de Literatura comparada, disciplina puente entre diversos campos del saber, no solamente literarios o artísticos sino también más amplios, la Teoría Literaria y la Geografía se citan y encuentran en un espacio textual ya consagrado: El Aleph .

Este cuento emblemático del universal argentino ha sido objeto de numerosas y diversas lecturas desde distintos enfoques teóricos, literarios, ideológicos o filosóficos. Mucho se ha escrito y reflexionado en torno a ese misterioso punto al que se asoma el personaje Borges como un cabalista, a ese espacio inefable que lo conduce a preguntarse:

¿Cómo transmitir a los otros el infinito aleph que mi temerosa memoria apenas abarca?. 2

 

La pregunta nos interpela también a nosotros. Asumimos el reto y los riesgos, en un momento en que tanto la Teoría Literaria como la Geografía están repensando sus respectivas epistemologías, sus paradigmas de trabajo, sus estrategias para ampliar fronteras disciplinarias.

Tradicionalmente, las diversas corrientes de pensamiento geográfico coinciden, en forma general, en la delimitación del objeto de estudio de las Ciencias Geográficas: el espacio geográfico, considerándolo como el resultado de la acción transformadora de la sociedad sobre la naturaleza. Los enfoques alternativos e innovadores en Geografía, originados en la década de los '60, proponen una concepción del espacio geográfico como percepción del medio por el individuo, como fruto de una construcción progresiva de imágenes o mapas mentales . El concepto de espacio geográfico es, por tanto, subjetivo y adquiere importancia para los individuos a partir de la idea de lugar.

Por otra parte, desde la Antigüedad, los filósofos que estudiaron el arte verbal y sus producciones abordaron también la noción de espacio o lugar. Aristóteles, en su Poética, establece, para la tragedia, las ya clásicas tres unidades: de acción, de tiempo y de lugar. 3

La prescripción aristotélica de verosimilitud y mímesis, marcará fuertemente los siglos posteriores. Imitar y reproducir "la realidad" será la norma que impere, más allá de las diversas modalidades epocales. Las teorías realistas, son herederas de esta larga tradición. Ya en la época moderna, autores como Bachelard, Blanchot y Genette se ocuparán también -desde diferentes enfoques teórico-filosóficos- de la noción de espacio en la literatura.

Ducrot y Todorov se refieren a lo que denominan orden espacial como aquel donde la relación entre proposiciones no es lógica ni temporal sino de semejanza o desemejanza, tipo de relación que al mismo tiempo crea un "espacio" 4

 

A partir de estas básicas nociones de espacio en ambas disciplinas, abordaremos El Aleph , cuento extenso y de estructura compleja, y de él, solamente el pasaje -ya consagrado dentro de la literatura universal- en que el personaje Borges ve y cuenta su visión de lo inexplicable.

Borges se manifestó como un cuestionador de los enfoques "realistas" afirmando:

Descreo de los métodos del realismo. Prefiero revelar de una buena vez lo que comprendí gradualmente 5

 

Las diversas doctrinas del pensamiento filosófico y religioso de otras culturas le resultaron siempre mucho más atractivas por su belleza y creatividad que por la "verdad" que pudieran expresar. Declara Borges en entrevista con María Esther Vázquez en 1973 :

Yo quería repetir que no profeso ningún sistema filosófico, salvo, aquí podría coincidir con Chesterton, el de la perplejidad (...) Yo no tengo ninguna teoría del mundo. (...) Además, si yo tuviera que definirme, me definiría como un agnóstico, es decir una persona que no cree que el conocimiento sea posible 6

 

Hay que buscar en la Cábala, que Borges estudió tan apasionadamente, la clave de algunas de sus propuestas y, particularmente, del relato que nos convoca; indagar en ese conjunto de principios secretos que utilizaron, en la antigüedad, místicos judíos como medio para alcanzar la verdad. Si bien Borges no fue -en rigor- un cabalista, sí estudió profundamente esa doctrina que postula la existencia de un mundo perfecto y hermoso donde no existen las barreras del tiempo y del espacio.

Precisamente, y volviendo al enfoque geográfico con el propósito de mirar desde sus postulados este memorable espacio textual, se dirá que el lugar es:

una posición particular sobre la superficie de la Tierra (...) que se confina a una localización identificable sobre la que cargamos ciertos valores 7.

 

Es entonces en función de estas valoraciones que el individuo puede ubicarse, moverse y posicionarse en el mundo. El lugar posee así límites o bordes -tanto de naturaleza física como psicológica. Cada persona está, por tanto, rodeada por capas concéntricas de espacio vivido, existiendo para cada individuo una jerarquización de lugares. Esas capas concéntricas y particulares jerarquizaciones aparecen en la subjetiva enumeración de cosas, personas y elementos de diferente orden que realiza Borges al transmitir la visión del espacio aléphico:

Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), (...) vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena... 8

 

En este punto, se impone relacionar la idea borgeana de ocuparse de la primera letra del alfabeto hebreo: el aleph , con la similar del filósofo francés Jacques Derrida de "hablar" de la primera letra del alfabeto latino: la " a ", en su célebre conferencia " La différance " 9. Comienza esta exposición anunciando, justamente: "Hablaré de una letra". Se trata, en ambos casos, de esa primera letra que antecede y abre la textualidad. "Una letra avant-la lettre" al decir de Lisa Block de Behar en su último libro sobre Borges 10. En el cuento, aparece una explicación acerca del "nombre" del aleph:

Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. (...) Para la Cábala, esa letra significa (...) la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior 11

La noción de espacio es tratada en el cuento de dos formas diferentes. En la primera parte, el enfoque es tradicional, el espacio se "representa" . En la segunda -que coincide con la primera mención del aleph y su visión- el espacio se traslada al texto como tal. Cuando el personaje Borges visita la casa de Beatriz Viterbo, la casa de la calle Garay, la ubicación espacial es muy precisa, como lo son, con lujo de detalles, las descripciones de "la abarrotada salita" y los "muchos retratos" de Beatriz en diversas épocas y situaciones de su vida. El recurso de la enumeración -en este caso limitada y realista - anticipa la enumeración caótica utilizada en la segunda parte del cuento, en el desesperado intento del personaje por transmitir lo inefable. Enumeración de infinitas cosas y acontecimientos de diversos niveles que deben ser dichos a la manera del lenguaje. Confiesa el personaje Borges una vez enfrentado a su visión:

el problema central es irresoluble: la enumeración siquiera parcial, de un conjunto infinito (...) En ese instante gigantesco he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. 12

 

En relación a esta afirmación, subrayamos la pertinencia de la noción derridiana de différance . Ese neologismo que, aclara su autor, "no es ni una palabra ni un concepto", indica ese movimiento que diferencia y difiere los signos y sus huellas, que espacializa al texto. Derrida, coincidiendo con el personaje de Borges, postula, también, que no puede decirse lo "simultáneo". Esa indecibilidad es también una indecidibilidad . Porque: ¿qué escoger para mencionar de ese infinito tiempo-espacio? Todo lo no nombrado, está también allí como huella o diferencia . El texto es espacio de diferencias y trazas que admite un "entre signos", una "temporización", presencias y ausencias que se establecen gracias al juego de la différance.

El texto -y muy marcadamente este fragmento del cuento- ya no es soporte para la representación del espacio sino que se percibe él mismo como un espacio, una red, un sitio para la diseminación, lo impuro, lo diverso y heterogéneo.

Desde el punto de vista de la Geografía, se afirma que:

El espacio es un conjunto continuo dinámico, en el cual el individuo vive, se desarrolla y busca un significado. Es un horizonte vivido a lo largo del cual las cosas y las personas son valorizadas. 13

 

El personaje Borges se encuentra, justamente, en su visión estupefacta, con cosas de diversa magnitud y valor, o con personas que le son desconocidas como esos "interminables ojos escrutándose en ( él) como en un espejo..." o tan conocidas (¿o también desconocidas?) como su adorada Beatriz Viterbo, que en este aleph escribe "cartas obscenas, increíbles". La idea de una visión "desde todos los ángulos" otorga al texto un espaciamiento ilimitado que amplía y acrecienta la simple enumeración. La noción de espacio o lugar trasmitida en este fragmento, se inscribe en las que proponen, desde diversos modelos teóricos, las más recientes geografías: el espacio dinámico, como construcción subjetiva y vivenciada, móvil en tanto contempla focalizaciones o puntos de vista diferentes que dan lugar a mapas mentales , también diferentes.

En el modelo de T. Hagerstrand, el lugar adquiere significado en función de los cambios experimentados en el espacio y el tiempo, individualmente o por grupos sociales. Es sinónimo de estructura ambiental y está compuesto por una serie de recursos y de alternativas de actividad. En esas estructuras se desarrollan trayectorias o sendas a diferentes escalas temporales, por lo que el lugar adquiere el significado de estaciones a lo largo de aquellas. En este breve texto de Borges es notoria la coexistencia de "diferentes escalas temporales" evidenciadas en la contemplación de tiempos que son simultáneos o lejanos:

vi la noche y el día contemporáneos, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala (...) vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos. 14

 

Espacios y tiempos diversos que conviven en el texto y en la infinita visión simultánea, así como en la clara vivencia de distintas trayectorias o sendas significativas. Estaciones en la eternidad, pero a la vez, en el instante.

En el manejo del espacio geográfico, del lugar, existen restricciones, que Hagerstrand divide en: restricciones de habilidad -las que imponen límites temporales a los desplazamientos diarios o a lo largo de la vida del individuo, generando tubos o prismas accesibles a su percepción en el espacio externo-, por ejemplo los horarios y el trayecto de una línea de transporte; restricciones de autoridad -derivadas del control que ejercen individuos o grupos sobre objetos o eventos de una entidad temporal-; y restricciones de unión -derivadas de la necesidad de interacción con otros individuos en el espacio para producir, consumir, intercambiar o comunicarse-, por ejemplo las derivadas de los diferentes roles sociales.

En el fragmento borgeano, las interacciones y roles del y los infinitos individuos tienen, también, su lugar. "Las muchedumbres" y la amada, la idealización y la traición, "Los sobrevivientes de una batalla enviando tarjetas postales". Los específicos y cambiantes roles en su revés, en el yo y en el otro , el espacio externo con sus tubos y prismas y el interno con:

la delicada osatura de una mano (...) la circulación de mi oscura sangre (...) mi cara y mis vísceras 15

 

La globalización/interacción/internacionalización de los sistemas productivos, el aumento de la concentración del capital, los fenómenos de desindustrialización/reindustrialización selectiva a escala nacional y global, la reestructura de la división internacional del trabajo con la consiguiente transformación de los mercados de empleo locales, se han plasmado en espacios geográficos a partir de mallas, flujos y redes, que han permitido la formación de los denominados " placeless " o no lugares. Estos son "espacios donde no hay identidad, ni vínculos, ni historia, ni geografía" 16, como grandes infraestructuras -autopistas, shoppings- o incluso porciones urbanas completas como los countries o las edge cities de los EEUU.

En el texto que nos ocupa no se mencionan no lugares porque, justamente, se trata de una selección y jerarquización entre lo vivenciado, investido y pleno de carga subjetiva. Pero, en tanto el aleph sintetiza lo infinito, el universo visto desde "todos los puntos", también podría absorber, desde una lectura más actual, estructuras similares a los placeless , porque enumera caóticamente y hace convivir, por ausencia y diferencia, también a todas las autopistas, corredores, o espacios sin memoria ni identificación.

Los textos como los mapas se movilizan merced a las lecturas plurales. Son siempre inestables, y su sentido se construye y deconstruye, y su espacio se modifica permanentemente. Autores como el mencionado Derrida, pero también como Foucault, Deleuze, Guattari o Lyotard, entre otros, proponen nuevas miradas del texto a partir de nociones como las de deriva , huella, injerto y diseminación del sentido, o la de rizoma de Deleuze y Guattari, o la de ruptura del tiempo histórico lineal de Lyotard. Todas ellas, posturas que retoman los aportes de las Vanguardias de comienzos del siglo XX, en cuanto a la ruptura de la unilinealidad, tanto temporal como espacial.

Esta heterogeneidad y proliferación de sentidos, nos permite establecer una relación con la concepción borgeana del lenguaje como "sistema de citas". Esta idea se adelanta claramente a la noción de intertextualidad de Julia Kristeva quien concibe al texto como un "mosaico de citas (...) absorción y transformación de un texto por otros textos" 17 Lo que postula Kristeva, traduciendo a Bajtin, entre los años '60 y '70, aparece en Borges como una genial intuición que anticipa muchos de los puntos nodales de la teoría literaria posestructuralista.

Vinculado a este pensamiento, está el de las Geografías que irrumpen en los '60 y se afirman en las siguientes décadas. La mirada de una geografía descriptiva, cuyos mapas eran más estructuras rígidas que redes dinámicas, paulatinamente ha sido suplantada por nuevas geografías que se mueven entre esas variables y simultáneas redes, contemplando la posibilidad -prefigurada en el aleph- de que en un solo lugar del planeta, puedan convivir los restantes, por ausencia, huella o diferencia.

De allí la propuesta de Edward Soja, quien refiriéndose a la ciudad de Los Ángeles y su complejidad, juega con la sigla de su nombre y el título del cuento borgeano: L.A-leph. Soja construye así, más allá de un neologismo, un concepto sincrético que resume las características de una ciudad que contiene en sí a tantas otras posibles y diferentes, como el aleph de Borges.

Como lugar "donde están, sin confundirse, todos los lugares del mundo, vistos desde todos los ángulos", Los Ángeles se ha transformado en paradigmática. La comprensión de este lugar

es sumamente difícil de trazar, peculiarmente resistente a la descripción convencional. Es difícil captarla convincentemente en una narrativa temporal, pues ella genera un número excesivamente grande de imágenes conflictuantes y una historización desnorteante 18

 

El peculiar estilo retórico de Soja, auxiliado por la metáfora o el neologismo para dar cuenta de estas nuevas y sorprendentes confluencias, recuerda la "desesperación" del personaje de Borges ante su inefable contemplación.

¿No están prefiguradas en El Aleph estas ciudades globales plenas de imágenes conflictuantes y desnorteantes para cuyo estudio propone Soja ¡seis geografías postmodernas!? Unos cuántos aleph parecen asombrar a este científico, quien, como el personaje Borges, obtiene el privilegio o el espanto de esa visión.

El alcance limitado del concepto "ciudad global" a unos pocos centros (Nueva York, Tokio, Londres y Los Ángeles), progresivamente se ha ampliado a otros de proyección macroregional-global que denuncian transformaciones similares aún en el llamado Tercer Mundo (Mumbai, Sao Paulo, México, Shanghai, Bangkok). Como microcosmos en los que habitan esos macrocosmos, se mencionan en el cuento: Londres, Fray Bentos, Adrogué, Querétaro, Bengala, Alkmaar, el Mar Caspio, Mirzapur. Subjetivas y selectivas maneras de condensar lo global y globalizante, de acercar lugares tan lejanos y disímiles del "inconcebible universo".

El mosaico espacial angelino presenta como componentes principales a un gran complejo productivo central o Inner City,

un tipo especial de ciudad global donde actualmente se está redefiniendo el significado o la misma naturaleza de lo urbano cosmopolitano, la globalización y la ciudadanía del nuevo mundo 19

 

y a cuatro exópolis 20, suburbios de nueva generación en los que se mezclan nuevos complejos industriales y de servicios, asociados a poblaciones de muy diferentes niveles profesionales y sociales. Como en el aleph de Borges, convive lo que ya existió con lo que existe, el pasado con el presente. Cuenta el personaje en pleno asombro:

vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo (...) vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte 21.

 

Ciudades interiores/exteriores, presentes/pasadas, marginales/centrales, ricas/pobres, seguras/inseguras, coexisten en espacio y tiempo en LA-leph de Soja.

La multiplicación de Los Ángeles, permite considerar a cada uno de aquellos cinco componentes como "esfera(s) cuyo centro está en todas partes" o contaminado/minado/diseminado por las otras. En sus diferencias se origina la ciudad fractal o neopolarizada según los ingresos y niveles de vida, ya que los EEUU presentan la mayor diferencia entre ricos y pobres de todo el mundo desarrollado. Ésta se apoya en la profunda transformación productiva, bajo el modelo toyotista (posfordista), que ha generado un complejo productivo altamente competitivo, pero con una desprotección creciente de la población trabajadora, dando lugar a la denominada flexcity 22

Este mosaico de raza, clase, género, edad, ingresos y etnicidad ha producido en la ciudad

un paisaje lleno de encuentros violentos, territorialidades en colisión, fronteras inestables, y espacios vitales y enclaves de riqueza y desesperación peculiarmente yuxtapuestos ( evitándose su estallido por ) el desarrollo de la Ciudad Carcelaria , una geografía de fortificación y defensa cuasi-bélicas, de continua vigilancia e innovadores sistemas de control espacial y social, un espacio en el que la policía ( police ) está tomando el lugar de la polis 23.

 

Dada la complejidad de esta metrópolis, y el dinamismo de sus transformaciones, nos preguntamos ¿cómo sería el "mapa" geográfico de ese LA-leph y del aleph borgeano? Y la respuesta está implícita en las nociones expuestas más arriba: es impensable el mapa en tanto el sentido se desliza y reorganiza de ilimitadas formas que darían lugar a ilimitados mapas como lo hacen a ilimitados textos. Borges se rebela y protesta ante

Esa supersticiosa y vana costumbre de buscar sentido en los libros (...) equiparable a la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano 24.

 

Podemos vincular esta incertidumbre con los nuevos fenómenos ocurridos en las grandes metrópolis: duplicaciones de espacios, ciudades copiadas, hiperrealidades. Éstas, construidas a partir de hipersimulaciones dan lugar a la formación de las simcities , simulaciones espaciales, que adaptándose a sus moradores, han multiplicado barrios con elevada especificidad para ciertos grupos de habitantes (ingenieros, jóvenes profesionales, deportistas, o gays y lesbianas). Asimismo, estos pueden reproducir exactamente barrios de otras ciudades e incluso de distintos tiempos, transformando a L.A. en el mayor productor y consumidor de " hiper-realidades ".

Al igual que en la búsqueda de estas simcities , el creador literario persigue siempre otro aleph, bajo la seguridad de no haber dicho la verdad última o definitiva. Por eso el "verdadero aleph" es invisible, está dentro de una columna de piedra. Entre lo que permanece y lo que cambia se mueven el texto y el mapa, los espacios literarios y geográficos. Si el orden temporal sucesivo nos remite a la lógica de encadenamiento de causas y efectos, la simultaneidad, que da noción de infinito, nos permite vivenciar la diversidad móvil, sin origen ni fin, los espacios y los tiempos conviviendo y vinculándose en cualquier dirección, como en el aleph o el LA-leph.

Borges se anticipó a las principales teorías interpretativistas, de postulación de plurales sentidos, teorías que no clausuran ni culminan en verdades únicas e indiscutibles. Es por ello que podemos afirmar que es un autor de plena vigencia teórica, que puede ser leído hoy, desde los más actuales y diversos enfoques, tanto de la Teoría Literaria como de la Geografía.

 

 

Jorge Luis Borges; El Aleph; 6ª Ed.; Alianza Editorial; Madrid; p. 191; 2000

Jorge Luis Borges; Op. cit.; p. 188

Aristóteles; La Poética; 2ª Ed.; Editores Mexicanos Unidos; México; p. 138; 1989

O. Ducrot y T. Todorov; Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje ; 13ª Ed.; Siglo XXI; México; p 339; 1987

Juan Nuño; La Filosofía de Borges ; F.C.E.; México; p. 15; 1986

Juan Nuño; Op. cit.; p. 12

Peter Hagget; Geografía, una síntesis moderna ; Omega; Barcelona; p. 5; 1994

Jorge Luis Borges; Op.cit. ; p. 192

Jacques Derrida; Márgenes de la filosofía ; Cátedra; Madrid; p.39; 1988. Derrida pronuncia esta conferencia en la Sociedad Francesa de Filosofía, en 1968.

Lisa Block de Behar; Borges, La pasión de una cita sin fin; Siglo XXI; México; p.17; 1999

Jorge Luis Borges; Op. cit; p. 196

Jorge Luis Borges; Op.cit. ; p. 191-192

Antonio Christofoletti; Perspectivas da Geografía ; Difel; Sao Paulo; p.166;1981

Jorge Luis Borges; Op.cit.; p. 193

Jorge Luis Borges; Op. cit. ; p. 194

Damin; Geoespacio; ANPG, N° 21; Monteverde; Montevideo; p. 61; 2000

Julia Kristeva; Semiótica 2 ; 2ª Ed.; Espiral; Madrid; p. 67; 1981

Edward. Soja; The City. Los Angeles and Urban Theory at the End of the Twenttieth Century , University of California Press; Berkeley ; p. 267; 1996

Edward Soja; Op. cit.; p. 436

La concepción de exópolis posee para el autor un doble significado: la ciudad creciente, ciudad exterior (en oposición a la

ciudad interior) y la ciudad que ya no existe, la ex-ciudad.

Jorge Luis Borges; Op. cit.; p. 194

Edward Soja; Op. cit.; p. 438-442

Edward Soja; Op. cit.; p. 448

Juan Nuño; Op. cit.; p.16