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Traducción y contextos globalizados
Susana Romano Sued (Universidad Nacional de Córdoba)
Cada movimiento, cada travesía de lengua y lenguaje, desencadena una serie de procesos con alcances muchas veces incalculables en todas las esferas de la vida de las comunidades y sus culturas. Estos procesos pueden ser observados y analizados desde una macroperspectiva, como en el presente caso de la globalización. Y también pueden ser atendidos en sus instancias más circunscriptas, cercanas, como en el caso de la dimensión literaria, y de las problemáticas implicadas en el campo de la creación de obras y de su traducción. Atendemos al macrocontexto contemporáneo de lo que se llama engañosamente globalización, término ya consagrado en nuestra cultura, y en ese marco nos aproximamos a la cuestión del libro, de su circulación, en las lenguas de partida -"originales"- y en las de llegada, de traducción. La travesía, que es múltiple, implica el diferimiento temporal, espacial, y lingüístico, que juega un papel igualmente relevante en la consideración de la traducción como práctica, como proceso y como resultado en su condición de literatura traducida. Esa travesía lleva la marca del sujeto, de los sujetos 1. Y así como en el proceso de escritura la creación proviene del orden subjetivo y se corresponde con las peripecias únicas de la letra en su debatirse con la ley del lenguaje, igualmente en la escritura de traducción se ponen en juego dichas instancias que involucran de una manera irrevocable la identidad, la subjetividad. De ahí que el examen y la comparación de los caminos que toman los escritores-traductores, pueden darnos alguna clave sobre los derroteros del deseo, el deseo de letra, de escritura.
Se ha estudiado ya larga e intensamente el estatuto de fuente y de instrumento de dominación que constituye la lengua; y en América hemos aprendido que esa relación de dominio se consagró desde la Conquista y después en la Colonia, a partir del ejercicio de la violencia del libro y la evangelización. La supresión de las lenguas aborígenes del continente y luego su vaciamiento a partir de llenarlos de contenidos españoles y cristianos (sinónimos a la sazón), e imponiendo el español como lingua franca fueron el modo de dominación en estas latitudes 2.
La globalización es el contexto obligado para abordar los fenómenos contemporáneos de pasajes e intercambios entre culturas, literaturas y lenguas. La traducción y las políticas editoriales globalizadas tienen un impacto directo y relevante en la producción y el consumo de literaturas extranjeras por parte de los públicos vernáculos. Estos procesos y mecanismos de circulación de libros son del mismo tipo que el de otros tipos de mercancías, y revelan disimetrías de diversos órdenes, en los cuales la traducción está siempre implicada.
La figura y la función del "editor", como supimos conocerla en la Modernidad, se han disuelto en las aguas del capital financiero, lo mismo que el concepto de colección y el de fondo editorial. Los editores han sido reemplazados por gerentes de producto o gerentes de marketing, pues el libro cotiza en bolsa, y los tenedores de esos papeles, pueden colocar sus fondos de inversión tanto en acciones petroleras, como de granos, u otras commodities. Las compran y venden, la mayoría de las veces a través de brokers, sus tenedores pueden ser jubilados alemanes como fondos buitres norteamericanos, que proceden de acuerdo a las tendencias y conveniencias del mercado, sin siquiera tener el mínimo conocimiento de lo que la tradición y la circulación del libro significan. O sea que se trata de capitales, no precisamente simbólicos, que apuestan estricta y puramente a la rentabilidad máxima.
En el año 1993, en una de sus últimas visitas a la Universidad Nacional de Córdoba, el semiólogo y lingüista Luis Prieto, a la sazón titular de la Cátedra de Saussure en Ginebra, nos comentaba el fenómeno voraz y pulverizador del capital financiero que arrasaba con la cultura del libro legada por la tradición. Relataba con una profunda tristeza la venta de la editorial Mondaddori. Las hermanas Mondaddori, al cuidado de las ediciones de semiología y lingüística de Prieto, así como de otras colecciones, eran uno de los últimos ejemplos de aquella función "editor" ( Hoy la editorial de referencia también se ha vuelto parte del conglomerado de la corporación del libro, vuelto un cúmulo de papeles, de acciones de bolsa).
En nuestro país, y también en la región, se impusieron por largo tiempo políticas globales salvajes -llamadas neoliberales- de apertura indiscriminada a la importación, tanto de modelos culturales como de mercancías de consumo cotidiano. Las corporaciones de España, la corporación editorial, son grandes beneficiarias de esa política. Y la imposición de la norma lingüística peninsular ha sido y es un factor constante en las políticas de traducción que despliegan esas corporaciones.
Globalidad: ¿identidad?
La cuestión de la identidad está directamente afectada por la globalización, que desde su bautismo ha tenido suerte diversa en distintos momentos y lugares. La presión para la uniformización ideológica, sólo asigna derechos a la corrección política y sobrevalora las fragmentarias identidades multiculturales. Multiculturalismo de la tolerancia, que en definitiva no constituye ningún peligro para la marcha inexorable del capitalismo global. Si admitimos que la lengua, las lenguas, son la condición identitaria por excelencia, la imposición aparentemente irreversible del inglés en todo el orbe, como la lengua de la comunicación, la lengua franca, es un hecho demoledor de la identidad. Y así es cómo desde muchas comunidades lingüísticas, o naciones, en todo caso, se alzan voces confrontativas ante estos procesos devastadores. Los hablantes de casi todos los países de la Unión Europea, sufren por su parte de manera directa y en carne propia los efectos globales uniformizantes, y ven rasgarse el velo de la supuesta ventaja que tendría un mundo unificado bajo el mismo mercado, bajo la misma ideología, y a través de la misma lengua. En ese contexto la relación de los traductores con las empresas editoriales se vuelve más precaria aún.
Paradójicamente, oímos voces de la misma España, cuyas editoriales, como se ha dicho, imponen sus normas lingüísticas a los escritores, traductores y lectores latinoamericanos. Son voces españolas que denuncian la hipocresía con que se autopropagandiza la globalización: en base a supuestos criterios prácticos como el de "optimizar y facilitar la tarea de traducción ", la Comisión y el Parlamento Europeos, el gobierno de Europa, impone como lengua de trabajo, y como pivote, en primer lugar un inglés neutro -y luego el francés y el alemán - como las lenguas oficiales de la Comunidad. Esto suprime de hecho a las demás lenguas de los hablantes de los países miembros suprimiendo con ello la característica esencial de Europa: su inmenso y diverso caudal cultural. Esto no hace sino confirmar la ya referida importancia que tiene la lengua como instrumento de conquista y dominación. Lengua franca y lengua global son parte del mismo fenómeno. A propósito recuerdo brevemente los graves roces diplomáticos que hace poco tuvieron lugar entre España y Alemania: es que el programa europeo de televisión de la Deutsche Welle (emisora de cable alemana que está fuertemente integrada por capitales privados) quiso terminar de eliminar todos las emisiones en castellano, con el consecuente perjuicio para la numerosa comunidad española que reside en Alemania.
Maite Solana , traductora española, propone defender el privilegio de poder acceder a la riqueza de los múltiples y variados universos lingüísticos que alberga el castellano, y resistir a las imposiciones de una visión cultural uniforme 3. Asimismo, Solana lamenta la falta de soluciones para lo que considera las bajas tarifas que las empresas editoriales destinan a la traducción literaria. El traductor está desprotegido, afectado igual que cualquier trabajador en el mundo de la flexibilidad laboral globalizada, y termina, por necesidad, aceptando las condiciones impuestas por la editorial, y aún cuando sean injustas, para no perder el encargo. Ya podemos imaginarnos entonces, qué escasas oportunidades de poner condiciones lingüísticas o monetarias tienen los traductores de Argentina o de otros países de América Latina, en los que el salario, cuando lo hay, ha llegado a rozar las profundidades del subsuelo.
Antes, en Argentina y en América Latina
Un factor que promovió intensamente la práctica de la traducción en América Latina moderna, fue la creación de diversas instituciones ligadas al pensamiento y la escritura, como las universidades, las bibliotecas y las publicaciones periódicas, núcleo vital de la actividad editorial 4. La industria editorial argentina que había alcanzado una expansión considerable al comienzo del siglo veinte, se desarrolló en mayor medida con el aporte de los españoles republicanos que tras la derrota en la guerra civil, huyeron de la dictadura de Franco. En los años que van de la década del 30 a la del 50, se desplegó a partir de este acontecimiento un intenso movimiento editorial expansivo que posibilitó el acceso del público lector de América latina a la gran literatura mundial, auspiciando asimismo la emergencia del público escritor.
La canónica revista y editorial Sur , fue el factotum de la tradición del traducir, y también de la conformación de cánones de lectura y escritura. Los impactos de este emprendimiento se extendieron largamente hasta los años 70, coincidiendo con otros proyectos propios de la industria cultural que se desarrollaba intensamente en nuestro país.
Pero a partir de la década del 70, más concretamente desde la implantación por el terror y la sangre con que las dictaduras sudamericanas allanaron el camino a las políticas neoliberales, luego globales, y cedió la producción editorial paulatinamente a la hegemonía de los capitales transnacionales, que poco a poco fueron absorbiendo toda la actividad de publicación y distribución.
Hoy, en Argentina y en América Latina
Gracias a la imposición del modelo neoliberal legitimado en las urnas, particularmente en la década de 1990, la Argentina se convirtió en espacio abierto de importación, material y discursiva, entendida ésta en general como producción escrita filosófica, artística, cinematográfica, cultural. La gigantesca crisis socio-económica culminada en el 2001 cambió las reglas de juego de ese consumo, y puso en irrefutable evidencia que la hegemonía en las políticas editoriales y lingüísticas había quedado completamente del lado del monopolio de los grupos concentrados imponiendo la norma legislada desde la Real Academia, en nuestro país como en el resto de la América hispanohablante. Dicha crisis, que desprendió violentamente a los argentinos de la ilusión primermundista de un acceso ilimitado a los bienes materiales y culturales, abrió una brecha, o mejor dicho la hizo visible, y viable, para emprendimientos locales, que comenzaron a salir de su ahogo, recuperando tradiciones vernáculas. Es que el hundimiento económico, y la devaluación de la moneda, que ahora impedía adquirir bienes de consumo importado, y especialmente libros editados y traducidos en España, impulsaron el surgimiento y re-surgimiento de ediciones y traducciones, recobrándose con ello también aspectos de la denostada identidad nacional, lingüística, literaria. En un artículo del suplemento cultural de un diario de Buenos Aires, la Ñ dedicado justamente al tema, leemos:
una decena de editoriales mayoritariamente argentinas, como Biblos , Colihue, y Prometeo , pero también algunas sociedades españolas con sede en el país, como Losada , dieron inicio a un nuevo movimiento de traducciones argentinas de clásicos de la historia de las ideas que está acercando a los lectores escritos de Aristóteles, Pedro Abelardo, Maquiavelo, Descartes, Kant, Marx y Heidegger, en versiones nuevas, mejores, y en algunos casos en las primeras versiones que se conocen en castellano 5.
Hay varias otras voces de directores editoriales, de filósofos y ensayistas, quienes señalan la sorprendente discrepancia que los libros de grandes editoriales españolas exhiben entre su factura de materiales caros, con tecnología avanzada, y lo ordinario de algunos trabajos de crítica así como la pobreza de algunas traducciones. Especialmente si se tiene en cuenta la tradición de alta calidad que tienen las traducciones argentinas y de otros países de América latina. Asimismo se señala la necesidad que las editoriales latinoamericanas tienen de luchar contra las prácticas monopólicas, que concentran la publicación, las redes de distribución y las de ventas. Para ello sería importante presionar para lograr la regionalización y fraccionamiento de los derechos de autor y de traducción, como ocurre por ejemplo con las obras de lengua inglesa, cuyos derechos se venden por separado a editoriales de Estados Unidos y Canadá, a Gran Breña y al Reino Unido. Dice Ricardo Ibarlucia, Director del Centro de Investigaciones Filosóficas de Buenos Aires:
El problema actual de la lengua castellana es el monopolio, no sólo de grupos editoriales
españoles, sino también de grupos multinacionales Estos grupos, además, compran
editoriales para quedarse con los canales de distribución y colocar en Latinoamérica el
sobre-stock de España. Esta es una maniobra tan audaz que ha llevado, por ejemplo, a
que en Argentina tengamos una ley de educación que ha diseñado en el nivel medio lo
que se conoce como el polimodal , resultado de un negociado entre el gobierno
menemista y el grupo Santillana (Aguilar, Altea, Taurus), que no encontraba un nicho de
mercado para colocar los manuales que había editado (con una gigantesca inversión de
capital) para la abortada reforma educativa española. Por último, estos grupos compran
cadenas de librerías y distribuidoras, ahogando de este modo a las editoriales nacionales 6.
Como se ve, la lucha por la legitimidad identitaria de la lengua está presente en todos estos emprendimientos.
Traducción e identidad: Lengua y lenguaje
La lengua que hablamos, lo que se conoce como lengua materna tiene un alcance y una gravitación mucho mayores que lo que se entiende por el idioma, o la lengua que nos legaron nuestros padres, y que compartimos con la comunidad de cultura y de lectoescritura en la que crecemos y nos desarrollamos. Esa lengua que nos constituye como sujeto, es la primera que escuchamos, en ella se nos ha nombrado desde el principio, como bien lo ha sabido teorizar y mostrar el psicoanálisis contemporáneo, que la denomina lalangue. Esa lengua en la que somos hablados antes de nuestro nacimiento, y que si bien está hecha de las gramáticas de la lengua social, del idioma nacional, tiene las marcas de la transmisión familiar, parental, y será la que ordene y guíe nuestros destinos, nuestro derrotero como individuos singulares. Ya sabemos que, por más que transitemos de un lugar a otro en el mundo, en una diáspora, construimos nuestros códigos de pensamiento, nuestra gestualidad, nuestros afectos, en base a la lengua materna. Diáspora es el término con que designo yo misma al territorio de la traducción 7.
¿De qué lengua viene lo que traducimos? Y a qué lengua va?
Para muchos teóricos tradicionalistas, la lengua que habitamos y que nos habita, y a la cual hacemos llegar las obras que están hechas en otras lenguas, es aquella que puede homologarse con las reglas estrictas de la gramática, y la correcta sintaxis, y con el dominio del léxico. Su dominio, entonces, garantizaría la eficacia de la traducción. Esa es la posición de la traducción vista desde el aspecto filológico. O de la lengua, entendida como muchos lingüistas y literatos la entienden.
Pero atendiendo a las observaciones que hice hace un momento, fundamentalmente está esa lengua propia, la del sujeto, que escribe en su lengua materna, y entonces nos hallamos ante la perspectiva de la traducción concebida como un problema, como una cuestión de lenguaje. Ya Haroldo de Campos nos advertía acerca de esta diferencia, y de la importancia que para la poesía tiene la traducción concebida desde el lenguaje. Lo afirmaba respecto de las traducciones que Hoelderlin había hecho de Sófocles, blanco de las más crueles críticas de sus contemporáneos, y ahora revalorizadas justamente por su contribución inigualable al enriquecimiento de la lengua poética alemana 8 , contribución celebrada grandemente por Walter Benjamín, -a quien cita Haroldo en su texto-, respondiendo a las críticas sobre la supuesta falla en la traducción y resaltando la creatividad de los "errores". Recordemos que Walter Benjamín nos hablaba de una lengua prebabélica, angelical, que sería la que los hombres habrían recibido como legado de Dios. El desastre de Babel, la dolorosa fragmentación se habría ido mitigando a partir de los empeños restañadores de los poetas, cuyo universo en definitiva estaría todo contenido en aquella lengua. Y la traducción de debía, entonces recoger sus significados.
Y yo misma entiendo la traducción como el acontecimiento que posibilita la diáspora de la escritura, una diseminación y un florecimiento de sentidos gracias a los cuales la literatura subsiste más allá de sus fronteras.
Afinando el oído hacia el impulso de lo poético, auscultando el lenguaje, el deslizarse de la poesía depende mucho más de la irrupción que los textos extranjeros hacen en la lengua receptora, que se hace lenguaje haciendo lugar a la subjetividad del traductor, quien ausculta al mismo tiempo el pulso de lo que llega y el impulso de lo la propia lengua ofrece de hospitalidad para ello.
Esa hospitalidad está hecha simultáneamente de la tradición literaria vernácula, y su riqueza construida a partir de las voces subjetivas que los poetas han ido incorporando al concierto de la lengua de la comunidad. Es decir lengua y lenguaje en una ecuación de legados y crispaciones, de convivencias y contrastes. Sin pretender darle un estatuto esencialista o metafísico a la cuestión de la identidad lingüística y literaria, ya se ve que la presión globalizante por un lado, y la hegemonía lingüística de la Madre Patria por el otro, afecta los modos particulares que las variantes vernáculas tienen ante las políticas de regulación desde a Real Academia Española, que sería la supranorma. Ya hemos visto que es la que literalmente es la que domina, o pugna por dominar, como lo he expresado antes, el gigantesco espacio de la lectura en castellano.
Algunas comparaciones
Versiones y contraversiones. El soneto VII, de los Sonetos a Orfeo de Rainer María Rilke 9
Sonette an Orpheus , Insel Verlag, 1976
VII
Rühmen, das ists! Ein zum Rühmen Bestellter
ging er hervor wie das Erz aus des Steins
Schweigen. Sein Herz, o vergängliche Kelter
eine den Menschen unendlicher Weins.
Nie versagt ihm die Stimme am Staube,
wenn ihn das göttliche Beispiel ergreift.
Alles wird Weinberg, alles wird Traube,
in seinem fühlenden Süden gereift.
Nicht in den Grüften der Könige Moder
straft ihm die Rühmung lügen, oder
dass von den Göttern ein Schatten fällt.
Er ist einer der bleibenden Boten,
der noch weit in die Türen der Toten
Schalen mit rühmlichen Früchten hält.
Versión de José María Valverde (español)
VII
¡Alabar, esto es! Puesto para alabar
surgió como el metal del callar de la piedra.
Su corazón, ¡oh lagar transitorio
de un vino interminable para el hombre!
La voz nunca en el polvo le desmaya
Cuando el divino ejemplo le ha invadido.
Todo se hace racimo, se hace viña,
madura en su sensible mediodía.
Nunca la podredumbre de las tumbas
de los reyes desmiente su alabanza
ni el que caiga una sombra de los dioses.
Él es de los perennes mensajeros
que, más allá, en las puertas de los muertos,
alzan fuentes con frutos de alabanza.
Versión de Eustaquio Barjau (español)
VII
¡Celebrar, esto es! Uno cuya misión es celebrar
surgió igual que el bronce del silencio
de la roca. Su corazón, oh lagar perecedero
de un vino infinito para los humanos.
Jamás le faltará junto al polvo la voz,
si el ejemplo divino le acomete
Todo se vuelve viña, todo uva,
maduro en su sensible mediodía.
Ni la podre en las tumbas de los reyes
va a desmentirle su celebración,
ni la sombra que caiga de los dioses.
El es uno de los mensajeros que permanecen,
que más allá de los umbrales de los muertos
presenta cuencos con frutos gloriosos.
Versión de Susana Romano Sued
VII
¡Sí! ¡Celebrar! El destinado a celebrar
surgía, como el metal desde la piedra
muda . Su corazón, lagar perecedero
de un infinito vino para el hombre.
Nunca en el polvo la voz le desfallece
si es que el divino ejemplo lo captura.
Todo se vuelve viña, todo uva
madura en su sensible mediodía.
A su celebración no la desmienten
ni en las criptas el moho de los reyes
ni que caiga una sombra de los dioses.
Él es un mensajero que perdura,
que más allá de las puertas de los muertos
sostiene copas de celebrantes frutas.
NOTAS:
Susana Romano Sued, La diáspora de la escritura. Una poética de la traducción poética . Córdoba, Alfa, 1995
Susana Romano Sued, Travesías. Estética, poética, traducción. Córdoba, Epoké, 2003
Maite Solana, "El gran negocio de la literatura¨, El Trujamán, revista del Centro Virtual Cervantes, edición digital del 14 del 6 de 2002, sin indicación de página.
Susana Romano Sued, La escritura en la diáspora. Poéticas de Traducción. Córdoba, Narvaja Editor, 1998, 11-36
Ivana Acosta, " Los clásicos 'en argentino' ", Ñ , revista de cultura, Vol I, nro. 40, julio de 2004, .14-15
Haroldo de Campos, A arte no horizonte do probable , Sao Paulo, Editora Perspectiva, 1977, 93-107
Susana Romano Sued, "Versiones Rilke: Soneto VII", Lateral, revista de cultura. Volumen IX, Nro. 93, Barcelona, septiembre de 2002, pag 29