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Repensando Relacionalidades
Gabriela Veronelli (SUNY - Binghamton)

"Reclamamos el derecho a la opacidad"

Édouard Glissant

Prefacio :

"Explorar el arsenal conceptual con el que el escritor y filósofo de Martinica Édouard Glissant nos convida en Poetics of Relation 1", como se lee en mi abstract, suena increíblemente aburrido. En el mejor de los casos, de una presentación así conseguiría que alguna vaya a comprar su libro, lo lea, lo piense, y, en una de esas, quizás en un futuro utópicamente posible, nos encontremos y, en una charla que nos devuelva en tiempo y espacio a aquella conferencia Abralic de Porto Alegre, empecemos una conversación.

Y no. No tengo tanto tiempo. No quiero esperar tanto. Ansiedad, sí, pero principalmente, necesidad de compañía.

Entonces esta presentación no será lo que se dice una reseña del libro, objeto inerte a diseccionar para ustedes. Si quiero contarles de las ideas de Glissant, de sus nomenclaturas para nombrar la realidad que ve emergiendo en el mundo, es porque en su libro encuentro una manera para poder pensar cómo tener esa conversación más pronto; y, en realidad, ya no sería esa conversación sino otra donde Glissant no estaría en el centro.

Lo que voy a contarles tiene una ambición performativa: un análisis conceptual de Glissant enfocado en la conversación (como medio para construir identidad y no ya como medio de representarla) que propone conversar. Es decir, hay un ánimo político en mi trabajo, porque, como también se lee en mi abstract, el campo de los estudios Coloniales y Postcoloniales, que para algunos resulta una nueva mina de oro académica de la cual extraer riquezas, para otros, para mí, representa la condición de posibilidad para construir lugares diferenciales desde donde pensar (lugar en sentido amplio, incluyendo además de espacio, tiempo, compañía, tradición y experiencia histórica) y para establecer una política de investigación intelectual que vaya más allá del relativismo cultural.

Introducción :

En tanto en este simposio hablamos de identidad, quiero delinear un marco conceptual derivado de la obra de Glissant para pensar una alternativa para construir, o más bien para componer la identidad latinoamericana, para entender-se y para entender-nos.

Mi investigación filosófica está motivada por una necesidad sentida por varios intelectuales latinoamericanos desde la segunda mitad del siglo XIX, la necesidad de descubrir o inventar la identidad cultural de América. Walter Mignolo resalta que dada nuestra situación colonial satisfacer esta necesidad requiere confrontar un reto: repensar nuestro legado hermenéutico. Definiendo hermenéutica no sólo como la reflexión sobre el entender humano pero como el entender humano en sí mismo, Mignolo reclama que una está obligada a problematizar la tradición en la que la hermenéutica se funda y desarrolla, desde la pluralidad de tradiciones culturales como a través de límites culturales 2. Este es el contexto en el que escribo y propongo esta alternativa, desarrollada a partir de un autor que se embarca en la necesidad de pensar con otra lógica, para componer identidad latinoamericana frente a una tradición de pensamiento que históricamente nos ha venido dividiendo, devaluando y circunscribiendo a todo lo que el colonizador no es. Tradición que ha venido reduciendo nuestras posibilidades a sus necesidades y nos ha atrapado en el olvido de nuestras interdependencias y en un malrecuerdo en el que somos extraños hostiles de quienes hay que desconfiar para sobrevivir. Contra la mutua conquista y anulación esta alternativa se funda en una disposición a afirmar al Otro y ve articulaciones posibles revelando la ponzoña de la creencia de que no podemos entendernos y que por ende no vale la pena atendernos más allá de las posibles explotaciones de interés propio.

Lo que más me interesa del trabajo de Glissant es que no diseña una fantasía. Escribe con una conciencia práctica de nuestra multiplicidad a la vez que sugiere una teoría que, a diferencia del relativismo cultural, tiene fuerza política a favor del entendiemiento croscultural y contra el silenciamiento cultural. Hay, entonces, un proyecto político en Glissant que busca desarrollar la posibilidad de una teoría sobre la confluencia cultural que escapa a las generalizaciones y aporta pleno sentido a todas as irreductibles particularidades del mundo. Siguiendo a Glissant, el enfoque que prsente pone su acento en el interés social y humano que supone la acción cros-cultural de comunicar y entender como intervención política.

Relación :

La manera de pensar el mundo, lo global, de Glissant es el primer concepto que quiero presentar. Relación es la realizable totalidad del mundo, el mundo real, vivo y vivido , que venimos entretejiendo en nuestro histórico relacionarnos. Relación es el siendo del mundo, es todo lo qué pasa y cómo pasa: una totalidad de relatividades puestas en contacto (y en palabras) através de tiempos y espacios poblados, concretos. La fuerza performativa de este concepto es que pone en acento en la interdependencia cultural: cada parte delínea una actividad que implica la actividad de cada otra parte. Relación representa un absoluto, una totalidad suficiente en sí misma, que informa y hace evolucionar caóticamente las humanidades planetarias. De allí que Glissant remarque que no hace falta añadir relación 'entre qué y qué': lo que interesa, el foco del análisis es la interdependencia, la textura de esta red de confluencias entretejidas y no la naturaleza de sus componentes.

Esta manera de pensar lo global, como Relación, conlleva un cambio epistemológico. Relación no implica sólo una descripción del mundo, es a la vez una manera de describirlo. El mero hecho de reflexionar sobre las culturas en común, en una perspectiva planetaria, en Relación, cambia la naturaleza y la proyección de cada cultura contemplada. En la confluencia de culturas se infiere una relación de incertidumbre en la percepción o en la experiencia que una tiene de ellas. Glissant explora esta incertidumbre asumiéndola no como una falla o una falta pero como una necesidad metodológica.

Tratemos de resumir todo lo que hasta ahora no sabemos, todo lo que no tenemos medios para saber, aquello que concierne a todas las singularidades, todas las trayectorias, todas las historias, y todas las síntesis que están en práctica o han sido resultado de nuestras confluencias. ¿Cómo las culturas se han hecho camino hasta nosotras, y cómo nosotras las hemos alcanzado? ¿Qué nos queda de todas las culturas que han desaparecido, colapsado o han sido exterminadas, y en qué forma nos queda lo que queda? ¿Cuál es nuestra experiencia, aún al día de hoy, de la presión que ejercen las culturas dominantes? ¿A través de qué fantástica acumulación y de cuántas existencias? Tratemos de calcular el resultado de todo esto. No nos sería posible. Nuestra experiencia de esta confluencia será siempre sólo una parte de su totalidad. No importa cuantos estudios y referencias planeemos y acumulemos, nunca podremos alcanzar el final de tal volumen, en tanto éste es tridimensional [153-4]. (Aquello que tiene volumen -tres dimensiones- no puede ser planeado -dos dimensiones-.) En esta circularidad con volumen se despliega un entender en el que cada pequeño detalle es tan complejo como el todo. Cada aquí delínea una actividad que implica la actividad de uno o más allá. No hay balance posible, no hay equilibrio pétreo porque no se lo puede parar. La historia de las gentes del mundo viene llevando a esta dinámica. No necesitamos detenernos en nuestro movimiento para sumarnos a este movimiento; ya estamos inscriptos en él.

Saber esto de ante mano nos permite habitar, posicionarnos en el interrogante sobre lo global. Esta locación dentro marca el pasaje que este cambio epistemológico supone. Un rechazo a la posibilidad de posicionarse fuera y arriva de la totalidad, a detener la dinámica global para separar, clasificar y jerarquizar sus componentes según un modelo ideal, a un sujeto de conocimiento descorporizado, descontextualizado. Pensar el mundo como y en Relación resiste la lógica que Occidente viene imponiendo -la lógica raíz de frecuencia lineal- como única lógica productiva y reclama el derecho a la opacidad.

Opacidad es el segundo concepto a desempacar 3. En el siguiente punto este concepto adquirirá mayor fuerza análitica, por ahora quiero señalarlo en conexión con las dos lógicas para pensar la confluencia cultural. Ahora, también, podrá entenderse la posición de Glissant en contra del relativismo cultural.

Hasta ahora el relativismo cultural se ha impuesto como único refugio frente al discurso de reducción, sectorización y estereotípación operado durante siglos por Occidente como única opción para entender lo global. Pero aislarse en el relativismo de las partes, en contra de las abstracciones y generalizaciones producidas por Occidente que reunen en una equivalencia singular y absoluta, en un modelo ideal-evolucionista, los ritmos de distintas comunidades para luego jerarquizarlos, implica también un violento reduccionismo. Violencia que responde a seguir opeando con los presupuestos de la lógica raíz. El relativismo cultural busca ver y organizar el mundo, harmonizar su caos, a través de una transparencia global. Al discutir sobre valores comparativos de las culturas la postura relativista entiende estos valores culturales como aislables y estables: expresa comunidades cada una inocentemente transparente al interior y amenazadoramente opaca al exterior. Es un entender funcional que sugiere que la opacidad de una hacia el resto es inquebrantable y consecuentemente no importa cuan opaca la otra sea para una siempre será cuestión de reducirla a la transparencia que una maneja, a aquello que le es familiar. Esta familiaridad, esta filiación, es precisamente el principio epistemológico occidental que el relativismo no cuestiona sino que reproduce. Sigue operando con una lógica que simplifica/reprime las diferencias. Contra el absolutismo que aniquilaba al Otro, justificándose con misiones civilizadoras, el relativismo propone una generosidad moral que la dispone a una a aceptar el principio de alteridad. Pero este Pensamiento del Otro puede habitar en mi sin alterarme, sin abrirme. Es un Pensamiento del Otro en el que el Otro está ausente, ha sido reducido [154]. Resulta paradójico que tantos actos de violencia produzcan un saber tan rudimentario, tan estéril: esta tolerancia que aisla, que cierra es insuficiente para pensar un mundo vivo y vivido en tanto pone en riesgo la existencia del Otro como elemento de Relación.

Contra esta transparencia reductora, simplificante, que bloquea relacionalidades, trabaja la fuerza de una opacidad. No ya la opacidad que ha envuelto y reactivado el misterio del origen y la filiación, pero otra que atiende a todas las cosas en peligro y deliciosas que se juntan, sin fundirse , en Relación [62]. Una opacidad que protege la diversidad y que se dispone al Otro sin la obsesión de querer saber que yace en su base. Esta opacidad implica, entonces, un cambio de lógica. El Otro de Pensamiento es ese cambio. Frente al Pensamiento relativista del Otro que anula relacionalidades al no ver la Relación, Glissant plantea una lógica de apertura para acceder a la sensibilidad de y entre culturas en Relación. En tanto nuestra conciencia de Relación es total, es decir, inmediata y enfocada directamente sobre la realizable totalidad del mundo, sabemos que el Otro está adentro nuestro y afecta la manera en que evolucionamos, así como la masa de nuestras concepciones y el desarrollo de nuestras sensibilidades. La conciencia de este saber nos abre, a pesar de nosotros mismos, y nos vuelve a cada uno un actor errante . Errante en tanto que conscientes del movimiento, de la fluctuante confluencia de humanidades planetarias prima una lógica de incertidumbre. Conscientes de no poder saber al Otro, cambiamos nuestra manera de pensar sin renunciar a sus contribuciones. Cambiamos e intercambiamos. Nuestra consciencia de Relación nos libera de las intolerancias de lo absoluto [27].

Imaginación :

La Imaginación es, para Glissant, la fuerza capaz de cambiar mentalidades. Para entender qué, o más bien cómo, es para él imaginar presento otro concepto que se asocia con el de opacidad: donner-avec , que resolví traducir como prestar atención y, que refiere al entender en que debe apoyarse la consciencia de Relación, y que Glissant contrasta con el comprendre francés, que viene del latín comprehendere y quiere decir agarrar , como manera de entender apropiativa y rapaz.

El concepto de opacidad da cuenta de cómo la Relación requiere un entender en el que cada pequeño detalle es tan complejo como el todo por lo que no puede ser agarrado (reducido a una transparencia familiar que lo simplifica ajustándolo a un patrón normal.) Sólo la totalidad de particulares garantiza la diversidad. Prestar atención refiere a este entender que salvaguarda lo particular en contra de la lógica que simplifica/reprime diferencias, ya sea en su versión absolutista o relativista. La lógica del agarrar/poseer, lógica rapaz, avanza mediante la adopción de un set particular de actitudes: la lucha por alcanzar certidumbre en tanto que necesaria para hacer decisiones y juicios, la validación y búsqueda de simplicidad, y la necesidad de alcanzar un acuerdo o bien común. En el prestar atención, contrariamente, hay una actitud positiva hacia la incertidumbre en el hacer decisiones y juicios, un esfuerzo por entender que presta atención a la tensión entre perspectivas sin querer reducirlas luego a un acuerdo común, y una validación y búsqueda de complejidad 4.

Estas lógicas informan dos maneras distintas y conflictivas de entender identidad en la confluencia cultural. El entender rapaz promueve una percepción de la identidad como raíz difícil de definir e imposible de mantener (identidad absoluta, mítica y originaria) que lleva inexorablemente a refugiarse en una generalización basada en lo universal que luego exporta como valor (identidad que se expande por conquista.) Los conquistados se ven forzados en una penosa y dolorosa búsqueda de identidad cuya primera tarea es oponerse al proceso desnaturalizador del conquistador. Una identidad como reflejo en oposición a la identificación aniquilante disparada por los invasores. Pero esta identidad dualista es limitada en cuanto opera según la misma lógica lineal-filial (sigue aferrada a la necesidad de certidumbre, de transparencia.) Y este límite refiere principalmente a la posibilidad de acción cros-cultural de comunicar y entender: la dicotomía yo-otro da como resultado fragmentación social.

Es necesario superar la idea de un sujeto exhaustado por la fragmentación relativista. De lo contrario no hay cambio ni un entenderse posibles. La verdadera descolonización, según Glissant, para por ir más allá de la lógica lineal-filial y consensuar la dinámica global practicando una ruptura del yo absoluto, reconectándonos y desintegrándonos. Este pasaje supone moverse hacia una idea de identidad que se compone en Relación y preguntarse por a la multiplicación tanto del yo como de los otros cuando una se piense entre los otros.

La identidad relacional supone posicionarse en el mundo vivo y vivido atendiendo a cómo el sujeto se desintegra en la multiplicidad que atraviesa: a cómo el sujeto se mueve a través de mundos de sentido y que cobra sentido en esos mundos y a cómo entenderse entre mundos es posible. La identidad relacional se liga no al origen mítico o creación del mundo sino a la experiencia conciente y contradictoria del contacto entre culturas. Se produce en la red caótica del mundo vivo y vivido y no en la violencia de la conquista. No busca legitimarse para garantizar su existencia pero circula. No piensa el espacio como vació y conquistable pero como lugar poblado para errar. No puede pensarse fuera y abstraer, está inmersa en el caos, es parte de él y es por ello que la especificidad de cada particularidad es un requisito tan estricto y debe prestársele atención lo más cerca posible.

No saber la totalidad no es una debilidad; no querer saberla lo es. Tener conciencia del mundo vivo y vivido en Relación ofrece una manera de vivir cada particular garantizando su opacidad y permite imaginar la transparencia de sus relaciones. Transparencia que refiere, afirma y busca la posibilidad de acción cros-cultural de comunicar y entender. Transparencia imaginada y no represiva en tanto no se legitima en ninguna misión, en ninguna raíz. Imaginar es un cambio de mentalidad que rehace la historia desde una geopolítica nueva, no una geopolítica basada en la lógica lineal. Una globalidad de lugares reales a lugares reales. Imaginario planetario que se refiere no a la Humanidad sino a la exultante divergencia de sus humanidades puestas en contacto (y en palabras.) Entender prestando atención es descartar la pobreza de las redumentaria generalizaciones (que resumen el mundo como algo obvio y transparente) y entregarse -otra posible traducción para donner avec - a la opacidad de aquello a lo que tiene acceso para imaginar una totalidad renunciando a toda pretensión de poseerla.

Poética :

La Poética es el modo transformador de la historia. Glissant propone Imaginar la Relación a través de una Poética, Poética como Imaginario que aporte sentido pleno (sentido como significado, como dirección y como afectación) a todas las irreducibles particularidades del mundo vivo y vivido. El concepto de Poética permitirá enfrentar nuevamente las dos lógicas desarrolladas en el punto anterior atendiendo ahora a su manera de entender la comunicación: contra la rapacidad del monolingüismo la fuerza poética del multilingüismo.

La conciencia de Relación informa no sólo lo relacionado y lo relativo pero también el relato. La Relación que hace evolucionar caóticamente a las humanidades planetarias necesita de palabras que la digan, pero como estos relatos no proceden de ningún absoluto prueban ser una totalidad de relatividades puestas en contacto y en palabras. En otras palabras, en Relación todo se interconecta. Opacidades coexisten y convergen entretejiendo una red cuya complejidad prohibe toda síntesis o evaluación simplificadora referente a las estrategias a implementar. La Poética no culmina en ningún absoluto cualitativo porque Relación no es un absoluto al que todo trabajo intente progresar sino una totalidad que a través de su fuerza poética, práctica e incesante busca ser dicha, simplemente, ser completada.

De la renuncia a la lógica rapaz podemos deducir que la unicidad de toda lengua (su estandardización en gramáticas y diccionarios) está sujeta a los azares de una complejidad interna que ahora es parte de un sistema de lenguajes. Sería inútil y hasta peligroso defender a los lenguajes desde un punto de vista monolingüe pues esto los cargaría de cierto fundamentalismo a la vez que haría su práctica una lengua muerta. La competencia particular de cada lenguaje de nuestro mundo vivo y vivido está determinada por la complejidad de estas relacionalidades. La multiplicidad interna de las lenguas confirma la realidad de un multilingüismo. Pensar, enseñar, desear lenguas transparentes, lenguas pre-dadas que reclaman tener una misión, es un anacronismo fuera de moda y de realidad. Si una lengua es está muerta.

En la interdependencia de las partes constitutivas de Relación, cada parte es Eco . El mundo es un Eco-mundo. Toda expresión de las humanidades planetarias se abre a la fluctuante complejidad el mundo. Cada comunidad forma su propio Eco-mundo. Cada comunidad compone su clase de música. Entonces la repuesta a la pregunta ¿cuál es el saber del Caos, cuál es su lenguaje? es que el Caos no tiene un lenguaje sino que es emergencia de todos los lenguajes del mundo y de todos los saberes del mundo. El Caos es Rugido de trayectorias espiralazas y redundantes. El concepto de Eco y de Eco-mundo permiten pensar en la discontinuidad, en la ruptura de las historias particulares e Imaginar la Relación a través de una Poética. No hay acá intento clarificador, sintetizador, una traducción o equivalencia. No funciona el "es como", o "te entiendo perfectamente", o "lo que vos querés decir es..." El Eco-mundo mantiene las particularidades irreducibles, intraducibles, inequiparables, insimplificables. Conversar será poder escuchar y hablar en ese Rugido, atender a sus ecos. Reto que contrasta con el sentido represivo que domina nuestra imaginación.

Una apertura, una disposición al otro como real , fuera de identificaciones estructurales/das, es una condición central para la acción cros-cultural de comunicar y entender. Real, no un delirio de mi imaginación ni completa extrañeza. Este reconocimiento depende de una manera de entender capaz de desarrollar oídos y ojos no monológicos. Al prestar atención soy capaz de concebir la opacidad de la otra sin ánimo defensivo. Sentir una solidaridad con ella. Construir con ella sin querer poseerla ni asimilarla.

En la Poética de Relación creamos y fundamos identidades relacionales, sentidos que no preceden el encuentro, maneras de vivir que trascienden nacionalismos, primer-mundismos, tercer-mundismos, identidades raíz y otras simplificaciones.

 

 

Édouard Glissant; Poetics of Relation ; Traducción de Betsy Wing; Michigan ; The University of Michigan Press; 1997

Walter Mignolo; The Darker Side of the Renaissance. Literacy, Territoriality, and Colonization ; Michigan ; The University of Michigan Press; 1995; 15

Vale la pena aclara que estos conceptos funcionan más bien como principios asociativos que se interconectan e intercomplican a lo largo de la obra. Coincido con la traductora al inglés Betsy Wing que la estructura con la que Glissant escribe actúa la lógica que describe.

María Lugones, Joshua Price; "Dominant Culture: El Deseo por un Alma Pobre (The Desire for an Impoverished Soul)"; Dean A. Harris (ed); Multiculturalism from the Margins: Non-Dominant Voices on Difference and Diversity ; Westport , Conn ; Bergin & Garvey; 110