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¡Abajo el trabajo!
César Moro y el grito tri-dimensionalde la modernidad surrealista

Yolanda Westphalen (Universidade Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Peru)

La ponencia que presento propone examinar la forma diferenciada de cuestionar el logos occidental y de vivir la modernidad en América Latina con la que César Moro asumió la consigna de los surrealistas europeos " ¡Abajo el trabajo!".

Se analizará cómo dicha consigna conjuga y superpone tres temporalidades históricas distintas: 1) la lucha contra la racionalidad económica capitalista en la que se basa el mercado y contra la realidad del trabajo explotador que el artista tiene que realizar para sobrevivir 2) la permanencia de rezagos aristocratizantes que funden el grito surrealista con el grito señorial de tradición hispana de rechazo al trabajo, y, finalmente, 3) La contraposición de trabajo versus ocio, reivindicando la "productividad" creativa del juego, el azar, el placer y el ocio, dimensión utópica planteada en las sociedades socialistas o "comunistas" en las que cada uno vive de acuerdo a sus necesidades.

El corpus con el que trabajo es el de las cartas escritas al poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen 1, algunos de sus ensayos, reunidos en el texto Los anteojos de azufre , y las pocas poesías en las que se vislumbra el problema del trabajo.

En la carta del 8 de febrero de 1940 Moro intercambia con Emilio Adolfo Westphalen propuestas para la publicación de un nuevo número de la revista El Uso de la palabra , número que nunca llegó a ser publicado. En dicha carta Moro le dice al entrañable amigo:

« Además en un sitio visible habrá que poner algunas consignas del Surrealismo del tipo "Abajo el trabajo" que adoro de manera particular y que fue básica en mi adhesión al surrealismo.» 2

 

¿En dónde habían planteado tales consignas los surrealistas? En el volante surrealista La revolution d'abord et toujours , 3 firmado por Aragon, Artaud , Breton, Eluard, Desnos, Soupalt, Benveniste y Quéaneau entre otros, y publicado en agosto de 1925, se plantea:

«Partout où règne la civilisation occidentale toutes attaches humaines ont cessé à l'exception de celles qui avaient pour raison d'être l'intérêt, « le dur paiement au comptant ». 4

 

E inmediatamente después :

«Nous n'acceptons pas les lois de l'Economie ou de l'Echange, nous n'acceptons pas l'esclavage du Travail, et dans un domaine encore plus large nous nous déclarons en insurrection contre l'Histoire» 5

 

En su famoso libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo Max Weber plantea que el capitalismo es un producto específico del occidente moderno europeo y que dicho sistema presupone una racionalidad cultural. La lógica del sistema capitalista no estaría basada en un egoísmo utilitarista o en el mero afán de lucro y en la acumulación del dinero, características ambas pre-modernas, sino en una ética que concibe a la riqueza como producto de la virtud del trabajo.

Se concibe al trabajo como un fin en sí mismo, como una profesión, en el sentido religioso del término.

«En todo caso, lo absolutamente nuevo era considerar que el más noble contenido de la propia conducta moral consistía justamente en sentir como un deber el cumplimiento de la tarea profesional en el mundo. Tal era la consecuencia inevitable del sentido, por así decirlo, sagrado del trabajo, y lo que engendró el concepto ético de profesión» 6

 

El ideal religioso protestante de la realización del hombre reside en su concepción de productividad en el trabajo. El desarrollo del capitalismo es producto de una lógica cultural y de una ética que plantea que uno debe vivir para trabajar y no trabajar para vivir.

La consigna planteada por los surrealistas pretende socavar, minar, las bases mismas de esta lógica cultural. Pero, ¿Qué contiene esta consigna para Moro? ¿P or qué tuvo ese impacto en su adhesión al movimiento surrealista? ¿Qué lógica cultural está combatiendo y cómo lo hace?

En las confidencias que hace a Emilio Adolfo Westphalen en sus cartas se va configurando el universo del trabajo al que él se refiere. Podemos comprender, a través de ellas, las precarias condiciones de vida de un poeta y artista ajeno a los círculos académicos oficiales y su negativa a subordinarse a las reglas del juego del medio intelectual latinoamericano y del prácticamente inexistente mercado cultural en América Latina.

« Son apenas las 11 de la noche y sigo en la oficina. Los empleados se han ido para una asamblea y me he quedado con otros empleados, luego habrá que hacer la liquidación y saldremos a las dos o tres de la mañana. Se precisan la desesperación y la falta absoluta de recursos para aguantar un trabajo de este tipo que es ya una verdadera afrenta y más que un atentado a la más elemental dignidad humana. Pero dejemos eso, y pasemos a otra cosa, y así por siempre hasta morirnos. Ninguna esperanza económica se dibuja en algún porvenir ligeramente cercano. » 7

 

« Son las 11 y 30 de la noche y apenas acabo de regresar del trabajo. Estamos en el país de las conquistas revolucionarias en América, lo cual no impide que entregue de 12 a 16 horas de trabajo diario. En las 8 horas restantes debo dormir, comer, bañarme, vivir. Es increíble pero es un hecho. La condición humana es tal, que tiemblo de perder este trabajo y de recomenzar mi búsqueda inútil dirigida en el mismo sentido, encontrar algunas monedas para poder vivir. Estoy casi contento de no poder pensar en mis pulmones indoloros, mis riñones rotos, a no ser más el autómata que trabaja y come y duerme a comisión. Según el capricho del patrón tenemos a veces dos horas para comer, a veces a las dos o a las cuatro se almuerza, en la noche se cena generalmente entre las 11 y medianoche. He aquí de lo que está hecha mi vida. Esto por el lado exterior, mecánico. Naturalmente ya no hace pensar en la publicación del libro, no he podido ver a un médico, no podré guardar cama para que me hagan la punción lumbar indispensable para comenzar un tratamiento. ¿Cuánto durará esto? No lo sé. . » 8

 

Las cartas nos van mostrando el obsesivo y agotador proceso del síndrome atrabiliario de la desesperación y de la melancolía. El desorden melancólico es producto del deseo contradictorio de intentar abrazar lo aparentemente inasible, la simple posibilidad de dedicarse profesionalmente y por completo al arte. En vista de que no puede acceder al objeto del deseo, porque en el sistema capitalista el trabajo artístico no es considerado productivo, y un artista no puede vivir de su profesión, el poeta realiza una puesta en escena masoquista de sufrimiento y autocastigo.

«He adelgazado de una manera sorprendente. Actualmente peso vestido 47 kilos y medio. Nunca antes había alcanzado tal límite. Muy a pesar mío, pero es así. Imposible de encontrar trabajo, todo está cerrado para los extranjeros. Cuánto tiempo más me mantendré todavía, no sé nada. » 9

 

La confidencia en voz baja y el grito vehemente de las cartas así como la poesía moreana construyen un coro de voces polifónico. Distintas voces se cruzan y superponen para subvertir la dura realidad del trabajo: se busca pervertir la representación de la realidad mediante los mecanismos del humor negro, se rechaza lo inteligible por lo sensible, el pensamiento lógico por el analógico, o se recurre a la dimensión utópica del sueño y la vigilia para bombardear el sólido pilar del capitalismo.

Así, en el segundo poema de su primera plaqueta Couleur de bas-rêves, tête de nègre , Moro describe hiperbólica y corrosivamente la realidad exterior de la vida en los bajos fondos, realidad tal como la percibe él y a la que se niega a someterse.

"Sous les bas fonds

une horloge de verre à dents

calme l´horreur de prairies mouvantes

prêter c´est une affaire de rire

les insectes mangent la couleur

paisible des murailles en marche

un bruit de tous les diables

aide la faible pensée

brillante comme une petite monnaie de cuivre

des hommes-pneus aux mains sales

encombrent l´air

saluant minuit avec des paroles dures

les plus jeunes boivent du pétrole

mélangé d´absences de pensée

produite par des chat-huants

ensevelis sous les dalles" 10

 

En este poema la vida de los trabajadores en los bajos fondos se grafica con una hipérbole "Debajo de los bajos fondos". El escenario se construye y muestra lo absurdo de esas condiciones de vida relacionando objetos inusuales como "un reloj de vaso de dientes", sinécdoque mediante la cual se define el objeto por el material que lo compone y que nos transmite la idea de un objeto de baja calidad, hecho de material de desecho. La suciedad y la miseria, material e intelectual, nos las presenta Moro mediante metáforas sinestésicas "los insectos se tragan el color apacible de murallas en marcha" "un ruido de todos los diablos ayuda el débil pensamiento brillante como una monedita de cobre", para concluir con mucha ironía, en esas condiciones "prestar da risa" y es imposible pensar.

Lo interesante es que este extrañamiento, esta falta de sentimentalismo que lleva a una cierta ironía escéptica, se logra no sólo mediante la naturaleza explosiva que emana del campo semántico que produce el encadenamiento de metáforas, sino con la ayuda de metáforas sinestésicas tanto de identificación como de correspondencia. En el verso "los insectos comen el color" se identifica el efecto luminoso del color con la experiencia gustativa del comer y en "las voces duras" la emisión de sonido de las palabras con la característica táctil de la dureza. Se puede apreciar el papel de eje articulador de sentido que la aprehensión sensible juega, tanto en la estructura retórica como en la construcción de la poética y del universo poético de Moro.

Los hombres que trabajan son hombres-neumático de manos sucias que beben petróleo con ausencia de pensamiento. Para Moro la realidad del trabajo no se aprehende o conoce lógica y categorialmente, sino sensible y visceralmente. Al concepto abstracto del pensamiento se le atribuye la característica visual de ser brillante, pero mediante un símil se establece una correspondencia con el brillo emitido por una simple monedita de cobre, probablemente falsa. El ruido de los diablos del trabajo no permite más que pensamientos débiles, o simplemente no deja pensar, el trabajo explotador convierte a los hombres en neumáticos y entierra en vida a los trabajadores, sepultos bajo baldosas.

El efecto irónico en la obra de Moro surge de la asociación de metasememas y metalogismos en una misma expresión, en la que el referente al cual remiten los versos, contradice o modifica la descripción que se da de éstos. Al relacionar ambos términos, los últimos se revelan como profundamente ilógicos, o en contradicción con los parámetros admitidos como tales por la sociedad. El establecimiento de relaciones inusuales entre objetos ordinarios es el que produce el efecto de esta suerte de extrañamiento que busca revelar el absurdo del mundo en su cotidianeidad a través del humor negro.

¿Cuál es la visión del trabajo asumida como valor en la sociedad capitalista y cómo es descentrada por los surrealistas? Weber fundamenta cómo la ética religiosa protestante transformó al trabajo en un fin en sí mismo, y cómo convirtió la virtud de la productividad en el principio sobre el que se erige la sociedad capitalista. Moro descubre, con una burla sin gravedad que no perdona a nada ni a nadie en su efecto corrosivo, que tras los móviles prados y las apacibles murallas en marcha del sistema capitalista lo que existe es la realidad de la explotación del trabajo humano. La asociación, sin embargo, de los efectos agobiantes y embrutecedores al sucio trabajo mecánico nos revela una cierta mirada aristocratizante superpuesta a esta mirada anticapitalista.

El recurso al humor negro es el triunfo paradójico del placer sobre las condiciones reales en el momento en que éstas son juzgadas como más desfavorables. Es un mecanismo de defensa ante la realidad objetiva del mundo exterior y de perversión de su representación. El yo se niega a dejar que se le impongan los sufrimientos de la realidad exterior y los transforma más bien en ocasiones de placer. El humor se enfrenta incluso a la muerte, porque es en esta relación que se logra en el grado más alto la potencialidad de rechazo de lo real. Es por esto, enemigo mortal de lo trágico y del sentimentalismo.

"Il n'est rien, a t-on dit, qu'un humour intelligent ne puisse résoudre en éclats de rire, pas même le néant..., le rire, en tant que l'une des plus fastueuses prodigalités de l'homme, et jusque la débauche, est au bord du néant, nous donne le néant en nantissement" 11

 

Esta revuelta superior del espíritu, en la que se entrecruzan y se sustituyen el humor objetivo de Hegel y el azar objetivo de Breton, busca representar las situaciones sucesivas de la vida y su encadenamiento y se opone totalmente a la intención satírica y moralizadora que lleva a la caricatura.

La dimensión utópica del sueño es la otra estrategia discursiva que se crea en el epistolario y en la poesía moreana. El sueño confunde textualmente las percepciones reales de las imaginarias, mezcla el estado liminal entre realidad e irrealidad y crea un espacio de indiferenciación que subvierte la realidad y construye una nueva.

Moro sueña, ¿ con qué?

«Sueño siempre con plena vigilia: una linda casa y dinero para gastar y ser brutalmente ocioso y tomar baños de sol y comer mucho y tener centenares de cactus y muchas tortugas. No salir nunca de casa a no ser que sea para nadar. Tendría también un gato, dos es demasiado para quererlos y un scotch terrier negro. Un loro, algunos pájaros en una jaula. Pero sobre todo cactus y otras plantas, pero no flores. Y libros y aprender inglés y pintar y hacer collages y pescados. Me volvería muy sabio. Antes de dormir debo contarme historias de amor. Es mi manera de poseer aquello que no tengo. Solo me falta el dinero, es estúpido. Te escribo a la luz de una linda vela roja porque se acaba ir la electricidad» 12

 

En esta imagen del tiempo libre y el ocio también se superponen visiones distintas, el sueño de vivir de rentas imaginarias y no trabajar, con el uso del tiempo libre para el desarrollo de todas las potencialidades artísticas e intelectuales. El sueño de poder pintar y volverse sabio es el que acerca a Moro al semiemergente o semi-insurgente movimiento obrero y a la utopía planteada en las sociedades socialistas o "comunistas" de que cada uno viva de acuerdo a sus necesidades.

En el debate sobre la modernidad y la post-modernidad realizado entre Marshal Berman y Perry Anderson, este intenta explicar el origen y la naturaleza social del conjunto de prácticas y doctrinas estéticas de vanguardia a partir de la intersección de diferentes temporalidades históricas en lo que él llama un campo de fuerzas triangulado por tres coordenadas decisivas. Se trata, en primer lugar, de la codificación de un academicismo institucionalizado dentro de una sociedad todavía masivamente influenciada por las clases aristocráticas o terratenientes que siguen marcando la pauta política y cultural en la Europa de la pre-guerra. La segunda coordenada es la aparición incipiente y esencialmente novedosa de la tecnología de la segunda revolución industrial y la tercera coordenada es la perspectiva de una revolución social inminente.

Las vanguardias habrían surgido contra este academicismo, criticado sus valores culturales y se habrían articulado en tanto movimiento en oposición a ellos. Las vanguardias europeas habrían florecido en el espacio comprendido entre un pasado clásico todavía usable, un presente técnico todavía indeterminado y un futuro político todavía impredecible; en la intersección entre un orden dominante semi-aristocrático, una economía capitalista semi-industrializada y un movimiento obrero semiemergente o semiinsurgente.

La primera guerra mundial habría alterado las coordenadas pero no habría eliminado ninguna de ellas, sólo la segunda guerra mundial habría destruido estas tres coordenadas históricas, y con ellas, la vitalidad de las vanguardias. 13 En América Latina, sin embargo, esta triangulación e intersección de temporalidades históricas diferenciadas no se acabó luego de la 2ª Guerra Mundial, sino se conservó durante mucho más tiempo y tuvo una manera específica de ser vivida por los intelectuales latinoamericanos.

La obra de Moro constituye un texto de frontera que surge de la triangulación de estas tres semiósferas distintas en el terreno histórico y social: el academicismo de los sectores señoriales frente al que insurge y se articula, pero del cual conserva, sin embargo, el lenguaje hermético y el uso de un código poético para iniciados, y la nueva tecnología, asumida desde la absoluta modernidad de su escritura. El camino descentrador del humor negro y el sueño es su manera de apropiarse de esta modernidad, con ambos desafía a la realidad y busca transformar al mundo en poesía, liberando a la imaginación y la creación artística de todas sus trabas, incluida la del trabajo.

Esta concepción del mundo sólo podía enarbolar como programa las banderas de la profesionalización del artista y de la más absoluta libertad de creación frente al Estado y a las propias leyes del mercado y hacían indispensable, por lo tanto, la revolución misma. El surgimiento de nuevas clases sociales alentaba las expectativas de poder hacer entrar en crisis el viejo edificio con todos sus valores culturales.

Para Moro el fantasma del arte y el surrealismo acechaba al viejo orden oligárquico, desafiaba a la institucionalidad académica y amenazaba al "stablishment" y al orden burgués. La consigna ¡Abajo el trabajo!, era el sueño de poseer aquello que no se tenía,. Moro soñaba, hacía poesía y contaba historias para quizás poder, como lo hizo Scherezade en las Mil y una noches, salvar la vida. Salvémonos nosotros haciendo este sueño una realidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Estela, Carlos y Padilla, José Ignacio (editores). Amour à Moro. Homenaje a César Moro . Ediciones del Signo Lotófago. Lima, 2003.

Moro, César

1933 Renommée de l´amour . En: Le Surréalisme au service de la révolution, nº 5, mayo de 1933. Editions des Cahiers Libres, Paris, p.38.

1943 Le Château de grisou. México. Editions Tigrondine.

1944 Lettre d´amour . México. Editions DYN.

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1969a Renombre del amor . Traducción al castellano de Alvaro Mutis. En: Amaru nº 9, marzo de 1969, p. 51. Universidad Nacional de Ingeniería. Industria Gráfica, Lima.

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1983a Couleur de bas-rêves, tête de nègre . En: Alta Forte Editores, Lisboa.

1983b Vida de poeta . Cartas de César Moro a Emilio Adolfo Westphalen de 1943 a 1948. Edición a cargo de Emilio Adolfo Westphalen. En: Paulo da Costa Domingos. Cooperativa de Artes Gráficas. SCARL. Lisboa.

1987a Ces Poèmes . Edición bilingüe. Traducido al castellano por Armando Rojas. En Libros Maina. Madrid.

1987b Color de media ensoñación morena . Traducción de Armando Rojas. En: Lienzo nº 7. Universidad de Lima, mayo de 1987. Lima.

1987c L´ombre du paradisier et autres textes . Edición bilingüe. Traducción de Franca Linares. En: Antares, Artes y Letras. Lima.

1990. Amour à mort et autres poèmes . Orphée. La Différence. Giromagny.

1997 La poesía surrealista . Edición a cargo de Ricardo Silva Santisteban. PUCP. Lima

1998 Prestigio del amor . Edición a cargo de Ricardo Silva Santisteban. PUCP. Lima

1999 Viaje hacia la noche . Antología poética. Editorial Signos. Madrid,1999.

2002 Prestigio del amor . Selección. Edición y prólogo de Ricardo Silva Santisteban. Edición a cargo de Ricardo Silva Santisteban. PUCP. Lima

2004. Amor a muerte/ Amour à mort . Traducción de Américo Ferrari. Ediciones

Riotigre. Lima

2004 Couleur de bas-rêves, tête de nègre . Ediciones

Riotigre. Lima

Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo . Ediciones Orbis, Buenos

Aires. 262 pp.1985.

 

Notas:

Las cartas dirigidas por César Moro a Emilio Adolfo Westphalen permanecen inéditas. En la referencia bibliográfica se citará el nombre del autor, se pondrá como título Correspondencia inédita de César Moro a Emilio Adolfo Westphalen y se consignará la fecha de cada carta citada.

Moro, César. Correspondencia inédita de César Moro a Emilio Adolfo Westphalen . Fragmento de la carta del 8 de febrero de 1940. Traducción del francés. Rodrigo Quijano y Yolanda Westphalen.

ALTMAN, Georges, AUTOCOUTOURIER, Georges et al. L'Humanité, 21 septembre 1925.Citado de los textos de La revolución en primer lugar y siempre . Publicado en la página web del "C entre de Recherche sur le surréalisme" : http://www.cavi.univ-paris3.fr/Rech_sur/

«Ahí donde reina la civilización occidental todos los lazos humanos han cesado excepto aquellos que tienen por razón de ser el interés, "el duro pago al contado"» Traducción Y.W.

Y continúa posteriormente «Nosotros no aceptamos las leyes de la Economía o del Intercambio, no aceptamos la esclavitud del trabajo, y en un dominio todavía más amplio, nos declaramos en insurrección contra la Historia» Traducción YW.

Weber, Max . La ética protestante y el espíritu del capitalismo . Ediciones Orbis, Buenos Aires. 262 pp.1985. pp. 88-89-90.

Moro, César. Correspondencia inédita de César Moro a Emilio Adolfo Westphalen . Fragmento de la carta del 27 de enero de 1940. Traducción del francés. Rodrigo Quijano y Yolanda Westphalen.

Ibid. Fragmento de la carta escrita el 30 de diciembre de 1939.

 

Ibid. Fragmento de la carta escrita el 26 de julio de 1939.

"En los bajos fondos/ un reloj de vasos de dientes/ calma el horror de móviles prados/ prestar da risa/ los

insectos se tragan el color/ apacible de murallas en marcha/ un ruido de los diablos/ ayuda el débil pensamiento/

 

brillante como una monedita de cobre/ hombres-neumáticos de manos sucias/ ocupan el aire/ al saludar la

medianoche con voces duras/ los más jóvenes beben petróleo/ mezclado con ausencias de pensamiento/ que

emiten los autillos/ sepultos bajo baldosas" Poema del poemario Color de media ensoñación morena. Traducción

de Armando Rojas. En: Lienzo nº 7. Universidad de Lima, mayo de 1987. Lima.

 

 

Pierre, Piobb. Les mystères des Dieux. Venus, D'Aragon ed, 1909. Citado por André Breton en L'Anthologie de l'humour noir. "No hay nada, se ha dicho, que un humor inteligente no pueda resolver en estallidos de risa, ni siquiera la nada..., la risa, en tanto una de las más fastuosas prodigalidades del hombre, y hasta el extremo, está al borde de la nada, nos da la nada en garantía." Breton, Antologie de l'humour noir , p.11. Traducción al castellano.YW.

Moro, César. Correspondencia inédita de César Moro a Emilio Adolfo Westphalen . Fragmento de la carta del 20 de junio de 1939. Traducción del francés. Rodrigo Quijano y Yolanda Westphalen.

Anderson, Perry; Berman, Marshall et al. Punto Sur Editores. Buenos Aires. 1989, p.p. 92-116.